Autoexigencia y expectativas del estudiante en la clase de inglés

En este artículo describo los preconceptos comunes que tienen los adultos al estudiar inglés y cómo impiden el avance en el aprendizaje.
Aprender inglés sin exigencias

Este artículo nació luego de una clase de inglés en la que unx alumnx, al terminar la clase, me dijo que sentía que era un desastre con el idioma. Confieso que me enojé. Hace ya unos 5 meses que tomábamos clases. Todos los ejercicios de clase los hacía perfectos, y los tests de fin de unidad también. No podía comprender cómo, aún a pesar de sus resultados, seguía juzgando su aprendizaje de esa manera.

Cuando me senté a escribir este artículo, tenía la sensación que el planteo partía de un sinsentido. Al menos para mí, como profesor. Sin embargo, cuando dejo ese rol para ser aprendiz de otras disciplinas, automáticamente me doy cuenta que no.

Sucede muy a menudo que los adultos que desean aprender a estudiar inglés empiezan las clases diciendo que les cuesta, que son un desastre o hablan peor que Tévez. Automáticamente como profesor desconfío de ese juicio de valor, puesto que en él se cristalizan múltiples experiencias que me parece siempre está bueno indagar, para entender por qué existe esa creencia y ver cómo desandarla.

Creencias que limitan el aprendizaje

En primera instancia, en esta sociedad donde lo que se valora  son los resultados, es lógico que un adulto que ya pasó por años de escolarización (aprobás si tenés las respuestas correctas), y está en un trabajo donde tiene que “rendir” y necesita el inglés para “rendir mejor” (cuidar su trabajo) o “crecer” entre a la clase con ciertas expectativas acerca de lo que necesita y el tiempo en que debe alcanzarlo.

El inconveniente surge cuando efectivamente empiezan a tomar clase y se encuentran que no adquieren conocimientos a la velocidad que desearían. No sólo está la presión social anteriormente descripta, sino la propia presión por un desconocimiento real de lo que es un proceso de aprendizaje (su propio proceso de aprendizaje).  Y está bien que lo desconozcan. Pero también hay un gran desconocimiento de sus propias capacidades y limitaciones.

Aprendizaje y juicio en la niñez

La mayoría de los procesos que vivimos sucedieron bajo un manto de inconciencia propios de la edad escolar: sólo se fueron dando. Siempre recuerdo a mis estudiantes lo siguiente: ¿en cuánto tiempo se aprende a escribir a agarrar un lápiz y escribir bien? Es un proceso de maduración del sistema nervioso central, que requiere un creciente control de la motricidad de la mano, hasta que se desarrolle la motricidad fina y que, con la práctica constante, hace que se vuelva un hábito.

A veces me pregunto si alguien repara en lo milagroso que es agarrar una lapicera y escribir sin siquiera pensarlo, cuando en realidad fueron años (seis-siete, ¿tal vez?) de escribir y escribir y escribir. ¿Alguien recuerda si escribir en esas condiciones le resultaba tedioso, incómodo o denso? En general, no. Porque los niños sólo hacen. No se juzgan. Pero cuando un adulto lo hace, ya viene con una idea de si mismo, lo que debería y lo que no debiera poder hacer. Esas expectativas pueden, si no son puestas sobre la mesa, observadas y analizadas, jugar en contra del propio proceso de aprendizaje.

El inglés escolarizado

Otra razón por la que surgen inconvenientes radica en la escolarización del inglés, experiencia que muchos estudiantes adultos atravesaron. Lamentablemente, y depende mucho de las experiencias de cada estudiante, el inglés escolar queda reducido a la enseñanza de gramática elemental (present simple), quedando relegadas otras áreas de aprendizaje igualmente importantes (pronunciación) y mayormente con mayor capacidad para atrapar la palabra escrita que los sonidos del idioma.

Esto genera un desbalance en tanto los estudiantes son rapidísimos para captar estructuras cognitivas, pero apenas toman conciencia que el idioma es antes que una asignatura (un área de conocimiento), un saber hacer, una habilidad. Como la habilidad del maratonista. Para poder correr una carrera, ¿Cuánto tiempo se prepara? ¿Qué otras actividades realiza para prepararse? ¿Entrena solo?

Posibilidades de cambio

Para tener una conversación en inglés, ¿Cómo te entrenas?¿Te permitís equivocarte? ¿Sabés reírte de tus errores? ¿Podés ver tus logros, por más pequeños que sean? Estas y otras preguntas pueden facilitar el ir pensando sobre la propia manera de aprender.

Durante las clases trabajamos mucho estas miradas sobre si mismo, porque de ello depende tener una buena experiencia. Vivir el aprender con disfrute y placer nos ayuda a ganar no sólo en aprendizaje, sino en calidad de vida.

Última actualización: enero 2022

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